Cooperación México y EU vs. tráfico de fentanilo se ‘enfría’ en el peor momento posible

En 2021, cuando la crisis de fentanilo se recrudecía en Norteamérica, las autoridades antinarcóticos de Estados Unidos identificaron decenas de empresas mexicanas sospechosas de traficar con sustancias clave para elaborar la droga. Estos hallazgos fueron presentados a quien entonces era el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera en México (UIF), Santiago Nieto.

Las dos partes acordaron cooperar para investigar a las empresas presuntamente involucradas, según funcionarios y exfuncionarios de ambos países. Tres personas cercanas a la DEA afirman que ese acuerdo incluía planes para congelar las cuentas bancarias de las 50 empresas mexicanas que esta agencia había identificado como presuntas traficantes.

Año y medio después, no hay ningún avance en ese frente, según personas cercanas a la DEA que pidieron no ser identificadas por no estar autorizadas a hablar de las operaciones. A fines de 2021, Nieto dejó la UIF y, al día de hoy, solamente se han bloqueado las cuentas de una empresa en la lista de la DEA.

El fracaso de lo que los funcionarios estadounidenses describen como una prometedora señal de cooperación pone de relieve las tensas relaciones entre ambos países en un momento en que las drogas sintéticas están ocasionando números récord de muertes en Estados Unidos. El auge del fentanilo se ha convertido en un problema particularmente acuciante para el Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ha negado que la droga se produzca en México y a menudo usa sus mañaneras para culpar a Estados Unidos de ser un consumidor insaciable.

Las complejidades de esta relación bilateral para combatir las drogas se han sentido en las últimas semanas. El 13 de abril, una delegación del Gobierno mexicano viajó a Estados Unidos y fue recibida mayormente por funcionarios de menor nivel. Tras la reunión, los países acordaron intensificar la lucha contra la producción de fentanilo y el tráfico ilegal de armas.

El 14 de abril, el Departamento de Justicia estadounidense acusó a cuatro hijos del narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán de dirigir “la operación de tráfico de fentanilo más prolífica del mundo”. La semana siguiente, López Obrador criticó repetidamente las investigaciones de la DEA.